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Una de las grandes preocupaciones educativas siempre ha sido la caligrafía y en gran medida todavía sigue siéndolo. El aprendizaje de la escritura es sin duda una herramienta esencial para el desarrollo del niño, pero durante muchos años el modelo seguido para ese aprendizaje no ha sido el mejor. Las investigaciones actuales sugieren que la excesiva rigidez en la escritura de los métodos tradicionales puede ser muy perjudicial para el niño, tanto a nivel de personalidad como en las actitudes mentales que adopta para enfrentarse a los aprendizajes. La caligrafía tradicional se ha preocupado de imponer una pauta rígida que deja poco espacio al niño para poder expresarse líbremente en vez de intentar corregir rasgos negativos de su letra. La grafología es una ciencia que revela datos, rasgos y características de la persona. La caligrafía basada en la grafología intenta cambiar rasgos que pueden reflejar aspectos negativos en el niño por rasgos positivos. La evolución de la letra de un niño no se debe solamente a la destreza con el instrumento con el que escribe. A medida que el niño crece, madura, cambia actitudes y va formando su personalidad, su letra va reflejando todos esos cambios. Del mismo modo que las modificaciones en las actitudes se ven reflejadas en la escritura, los cambios que se realizan el la escritura de forma disciplinada modifican la actitud mental del niño. Esta idea es de suma importancia, ya que cualquier tipo de ejercicio que se imponga al niño puede suponer una ayuda o un impedimento en su rendimiento escolar y en su relación con el entorno que le rodea.
Los estudios en torno al desarrollo de las inteligencias múltiples también sugieren que durante muchos años se ha exagerado la importancia que se ha dado a la caligrafía supuestamente "correcta" que han marcado los cuadernillos tradicionales y que esta no refleja en modo la inteligencia del niño. Aspectos negativos de la caligrafía de los métodos tradicionales: - Uso de cuadrículas en las que encajar las letras, de modo que se las "encarcela". - La parte alta y la baja de las letras mide igual que la central cuando debería medir el doble. Esto lleva a la inseguridad, pereza o falta de inquietud del niño. - Empezar a escribir en lápiz y borrar contínuamente, ya que genera inseguridad. - Obligar a trazar toda la palabra sin levantar el lápiz del papel. - Tamaño muy pequeño, lo que provoca inhibición, timidez o introversión. - Al escribir la palabra de un solo trazo hay que volver hacia atrás para luego volver a avanzar, esto resta mucha rapidez en la escritura y provoca a su vez lentitud mental. Aspectos positivos de la caligrafía basada en la grafología: - Es una escritura sencilla rápida y dinámica. - Aporta agilidad mental, capacidad de síntesis, receptividad. - Puede cambiar signos negativos como la angustia o la introversión por signos positivos como la seguridad, la autoestima o el empuje. - Permite conocer el momento psicológico del niño. - Respeta las características individuales del niño. - La letra es inteligente y madura desde que el niño es pequeño. - Es una letra evolucionada. - Contribuye al desarrollo armónico de la personalidad. En nuestro país, ha desarrollado este método Maria Pilar Besumán, grafoterapeuta que, a partir de 25 años de experiencia trabajando en el mundo infantil ha creado una Cartilla Escolar Grafológica y un Manual de Grafología Infantil que editan la Editorial Besman para facilitar su aplicación a padres y educadores. También colabora con centros escolares e imparte cursos y seminarios. Más información en www.pilarbesuman.com |